Qué es Ignifugación
La ignifugación es el proceso de aplicación de materiales o tratamientos que aumentan la resistencia al fuego de elementos constructivos o instalaciones. Su objetivo es retrasar el tiempo hasta el colapso estructural, preservar la compartimentación del edificio y permitir la evacuación segura de los ocupantes. No extingue el fuego: lo contiene y gana tiempo.
Los principales sistemas de ignifugación son tres. Pinturas intumescentes: se aplican sobre estructuras metálicas; al calentarse, el recubrimiento se expande hasta 50 veces su espesor original formando una espuma carbonosa aislante. Morteros y proyectados (vermiculita, perlita): se aplican por proyección sobre vigas y pilares metálicos o de hormigón. Mantas y paneles de silicato cálcico: para proteger instalaciones (cables, conducciones) en zonas de alto riesgo.
El CTE DB-SI y el RSCIEI exigen resistencias estructurales R30, R60, R90 o R120 según el uso, la altura y el riesgo intrínseco del edificio o establecimiento industrial. La ignifugación se certifica mediante ensayo UNE-EN 13501-2. Cualquier obra posterior (taladros, pintura, reforma) que afecte al tratamiento ignífugo requiere reparación certificada. El mantenimiento implica inspección visual periódica del estado del recubrimiento.
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