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Seguridad Activa

Detector de humo

Dispositivo que detecta partículas de combustión en suspensión (humo visible o invisible) y genera una señal de alarma hacia la central de incendios; es el elemento más común del SDAI.

Qué es Detector de humo

Un detector de humo es el sensor más habitual en los sistemas automáticos de detección de incendios (SDAI). Detecta los productos de combustión —partículas sólidas, líquidas o gaseosas— antes de que el fuego se vuelva visible. Los dos tipos principales son el óptico (o fotoeléctrico), que detecta partículas grandes de humo mediante dispersión de luz infrarroja, y el iónico, que detecta partículas muy pequeñas de combustión mediante una cámara de ionización con material radiactivo (americio-241). Existe también el detector de haz lineal, para espacios de gran altura, y el detector de aspiración (VESDA), que toma muestras de aire de forma activa para detectar concentraciones muy bajas de partículas.

La norma UNE-EN 54-7 regula los detectores de humo de punto (ópticos e iónicos) y la UNE-EN 54-12, los de haz. La selección del tipo adecuado depende del tipo de fuego esperado: los detectores ópticos son eficaces en fuegos lentos con mucho humo (material celulósico, plásticos en smoldering); los iónicos detectan mejor fuegos rápidos con partículas pequeñas (líquidos inflamables). En cocinas y zonas húmedas, los detectores ópticos convencionales generan falsas alarmas por vapor; se prefieren detectores multicriterio, de haz o de aspiración.

Los detectores de humo deben instalarse en el techo o parte alta de la pared, alejados de corrientes de aire que puedan diluir el humo antes de llegar al sensor. El RIPCI exige revisión trimestral visual (comprobación de ausencia de señal de fallo en la central) y revisión anual con prueba funcional de cada detector mediante aerosol de prueba o simulador de humo certificado. La vida útil media de un detector de humo es de 8-12 años; superada esa vida, la sensibilidad se degrada y aumentan las falsas alarmas.

También conocido como

Detector fotoeléctricoDetector iónicoDetector óptico de humoDetector de aspiraciónVESDA

Preguntas frecuentes sobre Detector de humo

¿Qué diferencia hay entre un detector de humo óptico y uno iónico?

El óptico (fotoeléctrico) detecta partículas grandes de humo visible mediante dispersión de luz infrarroja; es eficaz en fuegos lentos con mucho humo (madera, papel, plásticos en smoldering). El iónico detecta partículas muy pequeñas producidas en combustión rápida (líquidos inflamables); responde más rápido ante llama abierta. Para uso general en oficinas y viviendas, el detector óptico tiene menos falsas alarmas por vapor de cocina o polvo.

¿Cuánto dura un detector de humo y cuándo hay que sustituirlo?

La vida útil media es de 8-12 años, según el fabricante. Con el tiempo, la cámara de medida acumula polvo y suciedad que alteran la sensibilidad del sensor: puede dar falsas alarmas (demasiado sensible) o no detectar humo real (insensible). El RIPCI exige revisión anual que incluye prueba funcional; si el detector no responde al aerosol de prueba en los parámetros del fabricante, debe sustituirse.

¿Dónde no deben instalarse detectores de humo convencionales?

No deben instalarse en zonas donde el vapor de agua, el polvo o los aerosoles puedan activar falsas alarmas: cocinas, duchas, lavaderos, talleres con polvo de corte, invernaderos y zonas ATEX. En estas ubicaciones se usan alternativas: detector de temperatura, detector de haz, detector de aspiración (VESDA) o detector multicriterio con algoritmo de discriminación.